LA DEMOCRACIA SEGÚN NERÓN

(Nero Claudius Cæsar Augustus Germanicus)

Ella siempre tenía un libro de Chaucer en las manos. Él tocaba la guitarra todo el tiempo, aún cuando la ciudad completa se prendía en llamas y alguien gritaba, a lo lejos, los oráculos sibilinos. Ella decía que el amor, dicho al revés, tenía el nombre de este lugar. Europa es un sitio demasiado antiguo para quien viene de un continente con menos historia que las iglesias de esta plaza. Nunca vas a ser Hamlet, le decía ella. «Palabras, palabras», le respondía. Y es que de todo lo que hablamos, hay sólo un detalle que importa. Por lo general, es lo primero que se traga el avance del tiempo. Olvidar no es tan difícil. Es el dolor que implica hacerlo, aquello que dificulta el respirar.

Avanzando el tiempo intento recorrer la topografía del recuerdo. La mirada oscura, el miedo es inmoral y los llantos dejan marcas en el cuerpo. Pero Roma está en llamas y Roma está al revés. Intento hablar y utilizar la semántica correcta para no decir que tengo miedo a perderme nuevamente en ti. Miedo a no encontrar la salida de tus ojos. Ven y Roma está en llamas y Roma está al revés. Y si no miro es porque quiero controlarme y no hace falta. No hace falta. A paso lento recorro el tiempo y no consigo olvidar. A paso lento quemo los recuerdos y así esto puede ser verdad. Y puede ser verdad. Tengo miedo a perderme en ti.

 


LA RENUNCIA DEL HERMENEUTA

(El arte de la interpretación)

El juego es delicado, murmuraba el resto. El futuro está en riesgo, decían. Los coros se van a levantar, gritaron. Salinas buscaba un heredero, pero quizás éste planeaba asesinarlo. En Lomas Taurinas, a Colosio le dieron un disparo en la cabeza y otro en el abdomen. Ruiz Massieu, Secretario General del PRI y cuñado de Salinas, fue asesinado más tarde. Zedillo llegó al poder y México colapsó económicamente en 1994. Nadie está limpio, dijeron. Yo no soy un hombre malo. No mataba bichos cuando niño y nunca torturé a los gatos del barrio. No soy un hombre malo. No puedo seguir viendo esto. Me duelen los ojos de tanto observar las trampas en el camino. El juego es delicado, me decían. Tienes que aprender a leer los signos, y es que entre traidores todos se tienen miedo.

Entre ladrones se roba. Entre asesinos se mata. Y entre traidores todos se tienen miedo. Porque entre ladrones van armando coros, gobiernos para el capital. Y ya no tengo miedo a perder. Has encontrado nuevas formas de hundir, hundir la cabeza en el suelo. Y cortar, sacar, desarmar al que piensa distinto a tus miedos. Y no poder seguir. Ya no puedo creerte más, tú estás mal de la cabeza o estás mal del corazón. No es suficiente y no es suficiente. Todo lo que quiero se pierde. Saber discernir para abrir un boquete en el cielo que pueda separar. Ya no puedo creerte más, tú estás mal de la cabeza o estás mal del corazón. No es suficiente y nunca es suficiente. Todo lo que quiero se pierde, todo lo que quiero se pierde. Y todo lo que quiero se desarma frente a mí. Tengo miedo de arrancar mis ojos. Entre ladrones se roba. Entre asesinos se mata. Y entre traidores todos se tienen miedo.

 


EL MEJOR JUGADOR DEL FUEGO

(Προμηθεύς, ‘previsión’, ‘prospección’)

24 de Agosto, el cielo está completamente oscuro. Aquel que nos ha dado la sabiduría, ahora nos abandona a la desesperación. No tengo miedo. Quizás porque nunca aprendí poesía. Mi único sueño es ver todo esto reducido a cenizas. Vamos a sacar el fuego de nuestros corazones y encender la ciudad completa. Saldremos a la calle y seremos tantos que no podrán moverse los autos. Activaremos todas las alarmas. Será el coro de una civilización que grita de agonía. El Vesubio ruge, de fondo, con furia. Las nubes comienzan a llorar cenizas y nadie ha escuchado hablar de Prometeo. Los cines están abandonados y los canales ya no transmiten mentiras. No descansaremos hasta ver todo hecho pedazos. Somos dos siluetas, de pie frente al colapso. Dos personas que nunca le hicieron mal a nadie. La inocencia de los niños que no aprendieron poesía.

En el corazón de todo invierno habita una primavera, y detrás de cada noche existe una aurora que sonríe y me dice que no tengas piedad con los cerdos que comen perlas y los puentes que incendio iluminan tu camino. Y si no voy a soportar ver cómo se nubla el cielo, Pompeya se va a incendiar y a cubrir de cenizas. El único real es aquel del que no se aprende nada. Dar fuego es un acto político. Dar fuego es un acto poético. Caen siempre de pie. Promete que vas a tomarlo en serio. El mejor, el mejor jugador del fuego. No tengas piedad con los cerdos que comen perlas y los puentes que incendio iluminan tu camino. Y si no voy a soportar ver cómo se quema el cielo, Pompeya se va aincendiar y a cubrir de cenizas. Lentamente, todo está al revés. Apolo toma nombres y adivina designios. No tengas piedad con los cerdos que comen perlas y los puentes que incendio iluminan tu camino. Y si no voy a soportar ver cómo se quema el cielo, Pompeya se va a incendiar y a cubrir de cenizas. Muy lentamente, el cielo se vuelve gris. Toma mi mano y vámonos. Esto no es culpa de ninguno de nosotros dos. De ninguno de nosotros dos.

 

 

UN BANQUETE PARA TIESTES

(Ἀτρεύς Atreús, ‘sin miedo’)

Caí de rodillas, pero nunca derramé una lágrima. Me robó todo lo que tenía, y aún así, ha regresado a mis manos porque Dios está de mi parte. Era tan hermosa. Una princesa cretence. En el mar encontró un perdón que fui incapaz de darle. Gran panóptico difuso. Los castigos desmedidos. Soy un hombre de palabra. Una cena en tu honor, hermano mío. Áglao, Calileonte y Orcómeno están muertos y es por tus acciones. La reparación que nada más podía brindarme. Trágate tus disculpas y tus hijos. Estamos aprendiendo las formas de sangrar por la memoria.

Juro que seré capaz de ver, romper, las paredes ajadas, los llantos de mis hijos. Voy a recordarlos para siempre. Destrozaré las persianas que ahora cubren ese sol que coludió su muerte. Y voy a colgarme su rostro al corazón. Llorar, dices que es algo que hacen las mujeres y no los hombres como tú. ¿Entonces qué hacer cuando son mis propios hijos los que pagan el castigo en este campo de batalla repleto de mistagogos falsos? Y la cena está servida, no hagamos esperar a las visitas. Tiestes, sé que esto es un acto cruel, pero para mí es reparación porque a nadie le ha importado cuando el que sangra he sido yo, así que trágate a tus hijos porque en los humanos no se puede ya confiar. Ni entre hermanos ni entre amantes. Buenos días, tanto tiempo. Hablemos del clima y de otras cosas que no importan, si al final (al final) estamos todos fingiendo cariño. El salón es nuestro campo de batalla, somos solo dos personas que ahora luchan en distintos bandos. Ni tan hermanos ni tan amantes. Dime que no es cierto. Miénteme. Lentamente y con dulzura, miente. Dime que no es cierto. Y dime que no es verdad. Miénteme. Porque en este banquete nos hemos comido a nuestros hijos.

 

 

MOSAICO DE PELLA

(Centauromaquia en el centro de la ciudad)

Debería llorar, pero no voy a hacerlo. Voy a forzar mi cuerpo a no cerrar los ojos. Si lloro, será con los ojos abiertos. Porque quiero verte la cara, y porque no me verás quedar ciego por tus gases ni tus golpes. Debería tener miedo. Pero sólo tengo rabia. Y la rabia es un motor. Llamas a los centauros, buscas refuerzos. Voy a permanecer firme, de pie, como Heracles, esperando que el cielo se trague los gases y me deje salir corriendo. No hacia mi hogar, sino hacia ti, mi amado verdugo. Porque ambos somos seres humanos, pero tú obedeces al que te paga y yo obedezco a mi desesperación. Tengo tanta fuerza, que soy capaz de partir la historia de la humanidad en dos. Y tú, siendo parte de la historia, serás destrozado también con ella. En este momento la ciudad va a desdibujarse. Comenzarán a sonar las alarmas. Llegarán los refuerzos. Estarán aquí en un par de minutos, pero ni tú ni yo vamos a movernos. Porque somos fuerzas permanentes. Yo no voy a dejar de avanzar y tú no vas a dejar de detenerme.

Tengo tantas ganas de mentir y decir que se puede confiar. No basta con promesas (animal). Y vamos corriendo rápido, se puede acabar el camino. Quedad suspendido en el aire es casi peor que morir. Del mundo que conoces no va a quedar nada en pie. Te alimentas de consignas, atacas en silencio. ¿Dónde estabas cuándo te necesité? Del mundo que conoces no va a quedar nada. Tiendes a confundir lo igual a lo desigual. No eres capaz de discernir lo que ocurre por dentro. Dios no sabe que éste lugar existe. (Animal. Centauros) Incapaz de percibir lo igual a lo desigual. Incapaz de discernir lo que ocurre por dentro. Tengo tanta fuerza que soy capaz de partir la historia de la humanidad en dos. (Animal) Avanza contra mí, tengo el rostro descubierto. Avanza contra mí, ¿ahora quién tiene miedo?

 

 

TODAS LAS BARRICADAS DEL MUNDO

(Joan Alsina Hurtos, Hijo de José Alsina y Genoveva Hurtos)

Un 19 de Septiembre y el puente de Bulnes son testigos. Junto a un grupo de detenidos, se encontraba un sacerdote español llamado Joan, cuyo destino era recibir un disparo. Cuando estaban por cubrir su rostro, le pidió a su ejecutor que no lo hiciera: quería mirarlo para darle el perdón ante Dios. El joven Nelson Bañados, quien entonces tenía dieciocho años, aceptó la petición y le apuntó. Ardiente paciencia. Sus dedos temblaron al tocar el gatillo. El rugir de los disparos retumbó en las paredes y se perdió en el eco de una ciudad arrasada. Tiempo después, Nelson Bañados se suicidó de la misma forma.

El hospital San Juan de Dios, el puente de Bulnes. Innumerables víctimas del error pendenciero. Un grupo que cae desde lo alto y otro que observa. Menos horas de historia, sangre, muerte. Memoria. Memoria. Ciegos y mintiendo, como mejor saben hacerlo. Balas, que atraviesan, y que explotan de pronto en el pecho. Ahora lo miras estás temblando y sabes, hay algo que no está bien. Una orden es una orden es una orden. Y no tener ardiente paciencia muda, desnuda. Yo sé por qué ya no puedes dormir, yo sé por qué. Yo se por qué ya no puedes dormir, yo se por qué. Ahora en tus sueños lo abrazas llorando, le gritas y pides perdón pero no tienes la ardiente paciencia muda, desnuda. Y yo sé por qué ya no puedes dormir, yo sé por qué. Te dijo dispárame de frente, para darte el perdón. Dispárame de frente. Ahora su cuerpo se va flotando al mar, para encontrarse junto con otros cuerpos. Bolsas de basura. Desechos. Niños desnudos que juegan en la orilla. Parejas. Turistas. Ya no llores más, mi querido enemigo. Ya no llores más, te quiero. Te quiero tanto. Te dijo dispárame de frente, para darte el perdón. Dispárame de frente. Te dijo dispárame de frente, para darte el perdón. Y disparaste de frente.

 

 

LA MATANZA DE CORPUS CHRISTI

(Operación Albania)

Sonreías igual que una niña cuando jugábamos a correr tomados de la mano como si fuésemos Bonnie & Clyde. Es Junio de 1987 y el tiempo avanza en contra. Gritamos, porque sabemos que con la voz se crea el mundo. Nos tomaron entre varios, porque nunca están solos. Nos tomaron entre varios y nos golpearon hasta acalambrarse. Pero no fue suficiente. Nunca es suficiente. Usaron todos los cartuchos y todos los disparos. Y por mucho que destrozaron nuestros cuerpos, el corazón siguió intacto. Nos dieron con todas sus fuerzas, pero no lograron batir nuestra pena y nuestros sueños. La historia va a olvidarnos porque somos ínfimos. Y porque no se trata de nosotros. Pero la revolución, nuestra hija, va a ser preciosa. Aún si no estaremos para verla.

Lento, atento al movimiento, y con toda tranquilidad esperando el segundo de atacar. Limpia y prepara tus camisas. Queda poca bencina. Nos largamos de este lugar. Ya no temas, nada va a pasarnos. Me han disparado tantas veces que mi cuerpo ya no sangra. No sangra. Ya no temas, nada va a pasarnos. Mira hacia el futuro sonriente porque vamos a verla. A verla. Y nuestra hija va a ser preciosa. Preciosa. Linda, ensaya una sonrisa, finge que conoces a todos en este lugar. Linda, ensaya una sonrisa, descubre que mentir es igual a decir la verdad. Ya no temas, nada va a pasarnos. Me han disparado tantas veces que mi cuerpo ya no sangra. No sangra. Y ya no temas, nada va a pasarnos. Mira hacia el futuro sonriente porque podría ser nuestro si no fuera ya de nuestros dueños. Y va a ser nuestro. Dale al César lo que pertenece. Ya no sé cómo terminar todo. Mírame. ¿Qué ocurrió? Sin testigos, se come todo el silencio en Albania. Y ya no temas, nada va a pasarnos. Me han disparado tantas veces que mi cuerpo se ha olvidado cómo sangrar, y todo lo que ves va a ser nuestro, si no fuera ya de nuestros dueños. Y va a ser nuestro. Dale al César lo que pertenece y dale al pueblo pan y circo.


 

CUERPO AL AIRE

(Eduardo Miño Pérez, 1 de Diciembre de 2001)

Ardió durante un minuto. He recibido golpes. Me he causado heridas. Y puedo decir que le tengo miedo al dolor. Lo vi tirado en el suelo, gritando, durante un minuto. Un minuto completo. Un hombre desesperado puede que no tenga muchas opciones, pero sigue siendo un hombre. Años más tarde, un tipo me dijo que la justicia no es algo que llega por sí misma, es algo que se gana: la justicia es para el que trabaja. Cuando recuerdo su cuerpo ardiendo frente a La Moneda, la gente mirando y los gritos desesperados, comprendo que Eduardo ardió durante un minuto porque se pasó toda una vida trabajando. Si la justicia no llegó para él, tiemblo al darme cuenta que tampoco llegará para nosotros.

Aceptar que no van a cambiar y todas las promesas que no llegan a cumplir se esfuman en el tiempo y se transforman en palabras muertas. Y se supone estás cansado, ajado. Gotas caen en ti. Y quieren derribarnos. Y van a derribarme. Alguien dice la justicia llega a aquel que ha trabajado, ¿entonces porque a ti no te ha llegado? ¿Y quién lo va a negar? ¿Y quién te va a decir que no es cierto? Y ya no puedo soportar mirar, gritar, faltar a la memoria de queda acá. Arde el pavimento. Y se supone estás cansado, ajado. Gotas caen en ti. Y quieren derribarnos. Y van a derribarme. Arde tu cuerpo al aire. No hay nada que mirar. Control. Y verte arder. Las llamas cubren tu piel.

 

 

ANTÍGONA 404

(Ἀντιγόνη, hija de Edipo y Yocasta. Hermana de Ismene, Eteocles y Polinices)

Me acuerdo de mi hermano. Sonreía todo el tiempo. Era bueno para la pelota. Le justaba bailar y siempre tenía un chiste para después del almuerzo. Dibujaba corazones en las ventanas empañadas de la casa y amaba tanto a su novia que a veces pensábamos que no le podía caber tanto cariño adentro del pecho. Sus amigos lograron que saliera elegido presidente del centro de alumnos de su universidad porque organizaba las mejores fiestas. La tarde en que bombardearon La Moneda se lo llevaron preso, al igual que a todos los otros dirigentes estudiantiles. Vomitó sangre durante una semana. Eso me contaron los últimos que lo vieron. Era un cabro bueno. Ni siquiera se interesaba en política. Cuando dicen que todos los muertos eran terroristas, pienso que ningún terrorista de verdad dibuja corazones en las ventanas de la casa los días de lluvia.

Hasta que puedas separar el dolor de la herida que deja el sonido intenso y los gritos ahogados, las trampas para sangrar. Hasta que puedas seguir fingiendo, diciendo que nada es cierto. Yo lo siento y acierto mis balas a la verdad. Y me pongo a sus pies, pues el hijo del Rey ha muerto. Y ha caído en las manos de su propio hermano. Y ha caído en las manos de su propia sangre. Yo sólo quiero enterrar su cuerpo. Ya no quiero llorar mis muertos. Y fingir que no sé que todo el dolor se va a transformar en venganza. Y ya no puedo separar el dolor de la herida que deja el sonido intenso de la espada que han desenfundado para matar. Hasta que puedas seguir fingiendo que todo esto ha sido bueno, y son sólo asesinos los que han arrojado al mar. Y dicen que es locura lo que me tiene así, limpiando un cuerpo frío, gélido, aunque más gélido por dentro está aquel que atenta contra la vida de su propio hermano, y se justifica en conceptos tan vacíos como la patria la iglesia o la protección de la propiedad privada. Sin embargo, dicen que es locura lo que me tiene así, realizando un acto de inmolación extrema voluntaria, dando mi vida por una causa que se supone ya está perdida de antemano. Aquellos que hacen eso no son parte del Ángel Gris son parte de los Hijos del Olvido que intentan hacernos creer que la única posibilidad de salir adelante y de realizar un cambio es comenzar a contar los muerto y es convertirlos en números y hacer una aproximación epistemológica del dolor. Dicen que hay que comentar a contar los muertos, convertirlos en números y hacer una aproximación epistemológica del dolor. Y hasta que puedas separar el dolor de la herida que deja el sonido intenso y las trampas para sangrar. Por más que quieras seguir fingiendo que todo esto ha sido bueno y son sólo asesinos los que han arrojado al mar.

 

 

LA VIUDA DE NAMIR

(El arte de captar luz en el tiempo)

12 de Julio de 2007, el fotógrafo de Reuters Namir Noor-Eldeen es asesinado en Bagdad, junto a su asistente Saeed Chmagh, víctima de los disparos de un helicóptero estadounidense. Namir se encontraba en el barrio de Al-Amin al-Thaniyah por la noticia de un bombardeo de tropas estadounidenses a un edificio. En el momento de su muerte se encontraba con otros diez vecinos que también murieron por el ataque. La excusa que dio el ejército de Estados Unidos ante este ataque es que confundieron el lente de la cámara de Namir con un lanzacohetes.

Apuntar, disparar al centro, siguiendo la Ley de los Tercios. Con tu mirada planeabas vengar a los muertos, capturando luz en el tiempo. Y ahora has dejado a un pequeño ser que copia tus gestos y tiene tus ojos. Y se parece tanto a ti. No puedo evitar llorar cuando lo veo sonreír. Se va a enamorar y va a sangrar. No puedo evitar su cicatriz. No puedo evitar que siga tus pasos. Cámaras como armas. Disparos directo al corazón. Se parece tanto a ti. No puedo evitar llorar cuando lo veo sonreír.

 

 

TERMODINÁMICA

(θερμo-, «calor» y δύναμις, «fuerza»)

No importa cómo lo veas, si usas otra fuerza sobre el mismo objeto, vas a modificarlo, me dijo. Está en la naturaleza. Nubes de vaho cubrían nuestros rostros, y sólo podía pensar en mis manos heladas. En el miedo a quedarme ahí para siempre, en medio de la tormenta. Esa noche casi morimos congelados. Nos alimentamos con voluntad. Le aplicamos tanta fuerza a nuestra propia vida, que doblamos nuestro destino. Años más tarde, alguien en la calle, en medio del tumulto, comenzó a prender fuego. Hubiese dado mi vida por las llamas esa noche, y ahora que estaban frente a mí, ya no tenía ánimos para combatirlas. No importa cómo lo veas, si usas la fuerza, terminarás recibiendo fuerza de vuelta. Está en la naturaleza. Es parte de las leyes que hacen que el agua se convierta en nubes, y es parte de las mismas leyes que permiten, a esas nubes, armar tormentas sobre nuestras cabezas.

Comienzan a helarse las manos, tal vez se deba a la altura o la fuerza de gravedad, que congela. Difícil encender fuego cuando llueve sobre nosotros, y es difícil encender fuego cuando no puedes sentir calor. Armas movimientos contra el movimiento. Cortar y desarmar, y arranca una tajada desde el cielo. Armas movimientos contra el movimiento. Cortar y desarmar, y arranca carcajadas a los muertos. Difícil encender fuego cuando no puedes ni mirar. Y es difícil encender fuego cuando le tienes miedo a las llamas. Armas movimientos contra el movimiento. Cortar y desarmar, y arranca una tajada desde el cielo. Armas movimientos contra el movimiento. Cortar y desarmar, y arranca carcajadas a los muertos. El gas no deja ver. Si lloro, lo haré con los ojos abiertos. Armas movimientos contra el movimiento, alza los brazos al viento y arranca carcajadas a los muertos. Entiendes al revés, porque lees al revés. Todo lo que quemas vuelve por ti, y regresa. No hay ácratas en la física. Termodinámica.

 

 

EL MISTERIO DE KOSOVO

(Kosovë, Косово и Метохија, Kosovo i Metohija)

«Cuando alguien se somete, como por ejemplo, una ciudad asaltada, lo hace bajo condición a una más poderosa, en este caso uno puede abatirse o desesperarse, o por el contrario, incendiar la ciudad, y así causar una gran pérdida al poderoso.” -Friedrich Nietzsche

Todo avanza y toma forma, deforma la mirada y algo cae. Explota el cielo en llamas. Si no alcanzo a ver… Las paredes que creamos están ahora en el suelo, están a nuestros pies. Si no alcanzo a ver, ¿cómo reaccionar? Me apoyo contra la pared, me late el cerebro alguien dice mi nombre y no lo veo. Hay un ruido afuera. Guardo silencio. La forma más sencilla de poder embaucar a tu enemigo es juntar los bienes del pueblo en una pira y darles fuego. La forma más sencilla de poder destrozar al enemigo, aquel que ha roto todo lo que tienes es juntar a las mujeres y niños, es juntar los bienes del pueblo en una pira. Es la forma en que se salvan los cobardes. Si no alcanzo a ver, ¿cómo reaccionar? La forma más sencilla de poder destrozar a tu enemigo, aquel que ha roto todo lo que tienes, es juntar a las mujeres y niños, es juntar los bienes del pueblo en una pira y darles fuego. Prenderle fuego a las cosas. Destrozar lo que tienes, no dejar nada es la forma en que se salvan los cobardes. En que se salvan los cobardes. Y ya nada queda ya. ¿Cómo reaccionar? Quitar el fuego al sol. Robar el fuego del sol.

 

 

PIRATAS Y EMPERADORES

(saqueo organizado y jurisdicción de Estado)

Mi madre tuvo un ataque y casi muere en el pasillo de un hospital. Agonizó en mis brazos durante horas porque no tuve el dinero para enviarla a una clínica privada. Recuerdo a los niños con heridas abiertas, tirados en los asientos de la sala de espera. Los padres desesperados, viendo morir a sus críos. Y sin embargo, todos terminamos en lo mismo, porque nadie vive para siempre. Apreté a mi madre contra mi pecho. No quería verla morir. Estaba igual que esos padres desesperados, igual que esas madres que abrazaban a sus críos mientras se desangraban. Dios no sabe que este lugar existe. Está demasiado ocupado prestando atención a los rezos de aquellos que gobiernan esta nación y que duermen tranquilos por las noches. Porque sus hijos duermen a salvo y porque nunca han abrazado a sus pequeños en un sucio pasillo de hospital público.

La verdad arma surcos en la piel, y si nada es cierto entonces todo es posible. Y el olvido del exterminio forma parte del exterminio. Pequeños fantasmas desnudos tosen sangre en el pasillo frente a ti. Estás enfermo, estás muriendo. ¿Y qué se siente al ocaso, luego llevarse nada, después de una vida dedicada a juntar el capital? No. Nada es cierto, si al final de todo está el temor. Y puede ser, puede ser que si nada importa, el beneficio es lo que cuenta porque la verdad arma surcos en la piel, y si nada es cierto entonces todo es posible. Y el olvido del exterminio forma parte del exterminio. Es el desencanto y la debacle, la quimera que falsifican frente a ti. Ocultar. Ocultar. Y si nada importa el beneficio es lo que cuenta para ti. Recordar se parece mucho a la justicia. Recordar, y que a todos se los coman las Erinias. Pequeños fantasmas desnudos tosen sangre en el pasillo frente a ti. Estás enfermo, estás muriendo. Y al final, es verdad. Y esa amnesia tuya ya no puede entrar en mí.